jueves, 19 de junio de 2008

Ejercicio físico y dieta, claves para reducir el riesgo de enfermedad coronaria

Entre junio y octubre de 2003, se captaron 71 posibles candidatos de los cuales 27 no cumplieron con los criterios de inclusión. La captación de los sujetos se llevó a cabo en la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario de Granada (España).

Los pacientes recibieron instrucciones personalizadas de práctica de ejercicio físico y asistieron a la unidad de rehabilitación cardiaca 2 veces a la semana para recibir clases de ejercicio físico.

La duración del estudio fue de 12 meses, desde noviembre del 2003 a diciembre de 2004. Los participantes se dividieron en dos grupos, uno de los cuales recibió 500 ml al día de un producto lácteo enriquecido (Puleva Omega 3, Puleva Food SL) conteniendo los siguientes nutrientes; EPA, DHA (de aceite de pescado), ácido oleico, ácido fólico, y vitaminas A, B-6, D y E.

Los productos lácteos fueron producidos y empaquetados por Puleva Biotech SA en tetrabricks de 500 mL de papel blanco, de tal forma que ni los pacientes ni los investigadores conocían el producto asignado. Los pacientes recibieron instrucciones de consumir los productos lácteos, además de su dieta habitual, en 2 dosis de 250 mL al inicio y al final del día.

Reducción del colesterol y de factores de riesgo

Las concentraciones plasmáticas de ácido eicosapentaenoico (Omega 3 EPA), ácido docosahexaenoico (Omega 3 DHA), ácido oleico, folatos, y vitaminas B-6 y E se incrementaron después del consumo del producto enriquecido.

Las concentraciones plasmáticas de colesterol total, colesterol LDL, apo-lipoproteína B y proteína C reactiva de alta sensibilidad disminuyeron después del consumo del producto enriquecido y la concentración plasmática de homocisteína total se redujo en los dos grupos del estudio.

No se encontraron cambios en frecuencia cardíaca, presión sanguínea o parámetros electrocardiograficos de los voluntarios del estudio.

A pesar de las recomendaciones, las sociedades occidentales modernas tienden a incluir poco pescado, fruta y verdura en su dieta. Una forma efectiva de incrementar la ingesta de nutrientes saludables, que puede originar un descenso en el riesgo de enfermedad coronaria, es el enriquecimiento de alimentos que son consumidos de forma regular por la mayoría de la población, afirman los autores.

Infarto agudo de miocardio y programas de rehabilitación

El infarto agudo de miocardio (IM), una manifestación de la aterosclerosis causada por la oclusión de las arterias coronarias, es la causa principal de mortalidad en hombres y mujeres en todo el mundo. Es además causa principal de discapacidad física, particularmente en la población anciana que esta creciendo paulatinamente.

Los programas de rehabilitación cardiaca (RC) son recomendados para pacientes que han sido diagnosticados con infarto de miocardio. Los objetivos primordiales de la RC son optimizar la funcionalidad de los pacientes, reduciendo las discapacidades resultantes de la enfermedad coronaria, mejorando la calidad de vida, y minimizando el riesgo de eventos coronarios recurrentes y la hospitalización.

Los programas de RC completos normalmente combinan el ejercicio físico supervisado, los cambios en el comportamiento (eliminar el hábito de fumar, controlar el exceso de peso, incrementar la actividad física) junto con consejos nutricionales y de estilo de vida dirigidos a reducir los factores de riesgo cardiovascular (CV), que están generalmente elevados en estos pacientes.

Fuente: Carrero JJ, Fonollá J, Marti JL, et al। "Intake of fish oil, oleic acid, folic acid, and vitamins B-6 and E for 1 year decreases plasma C-reactive protein and reduces coronary heart disease risk factors in male patients in a cardiac rehabilitation program". J Nutr 2007;137:384.
Fuente: Pulevasalud.com

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