lunes, 15 de septiembre de 2008

Dieta sana y estilo de vida relajado retrasan el envejecimiento

Un estudio piloto ha revelado por primera vez que un cambio de dieta y estilo de vida eleva los niveles de la enzima telomerasa, crucial para la conservación de los telómeros en las células, que controlan el envejecimiento, según la revista médica The Lancet.

Los telómeros son los extremos de los cromosomas. Se trata de complejos de ADN cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas en las células, la división celular y la duración de las estirpes celulares. Están además están involucrados en enfermedades como el cáncer.

A medida que las células se dividen los telómeros se acortan y los cromosomas se desestabilizan, lo cual conduce al envejecimiento y finalmente a su muerte. Es decir, a medida que se acortan los telómeros en las células, se acorta también la vida del individuo.

La telomerasa es la enzima que repara y alarga los telómeros, una función vital para el mantenimiento de las células del sistema inmunológico.

El acortamiento de los telómeros es un indicador del riesgo de enfermedad y de muerte prematura en muchos tipos de cáncer, entre ellos los de mama, próstata, intestino y pulmón.

El profesor Dean Ornish, del Instituto de Medicina Preventiva de Sausalito California, y sus colegas de la Universidad de California, llevaron a cabo un estudio piloto con treinta hombres a quienes se había diagnosticado cáncer de próstata de bajo riesgo.

Los científicos pidieron a los voluntarios que se sometieran durante tres días a una dieta con un contenido en grasas limitado a un diez por ciento, muy baja en azúcares refinados y rica en alimentos integrales, frutas y hortalizas. Esta dieta sana se complementó con vitaminas y aceite de pescado.

Los participantes realizaron además un programa de ejercicios aeróbicos y de respiración y practicaron una serie de técnicas de control del estrés y de relajamiento.

La actividad de la telomerasa se midió al comienzo del estudio y tres meses después.

Los investigadores descubrieron que los niveles de esa enzima en la sangre habían aumentado al cabo de ese tiempo en un 29%.

El incremento de la actividad de la telomerasa estuvo acompañado además de una disminución del colesterol "malo" y también del estrés.

Según los científicos de Sausalito, las implicaciones de su estudio no se limitan a los hombres con cáncer de próstata sino que la mejora en la telomerasa y los telómeros debidos al cambio de estilo de vida pueden beneficiar también a la población en general. EFE

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