martes, 14 de abril de 2009

35 niños peruanos recobran su vida normal tras exitosa operación al corazón sin cirugía

La espontánea sonrisa que adorna sus tiernos rostros es la señal que mejor refleja el sentir de 35 niños con edades entre tres meses y 14 años, quienes recobraron la esperanza en un futuro promisorio tras ser operados exitosamente de diversas cardiopatías en el Instituto del Corazón (Incor) de EsSalud, gracias a una moderna técnica que evita la cirugía a tórax abierto.

El cirujano especialista en cardiología pediátrica Marco La Torre, quien tuvo a su cargo las intervenciones, explica que se trata de la técnica conocida como cardiología intervencionista, la cual permite corregir anomalías con la sola introducción de una válvula o catéter especializado.

Precisó que generalmente se introduce el catéter por la arteria o la vena femoral, ubicada a la altura de la ingle y con la ayuda de un equipo –llamado máquina hemodinámica– que guía al cardiólogo, se logra llegar hasta el corazón. Una vez allí, se coloca la válvula que permite corregir la obstrucción del paso de la sangre, sea por la vena o la arteria, y con ello normalizar la circulación por este órgano vital que bombea a su vez la sangre a todo el organismo.

“Los dispositivos o catéteres que se colocan dependen de la complejidad y de la edad del paciente. Están hechos de un material que no produce reacciones alérgicas y que, al contrario, se adaptan al organismo, de tal manera que cuando el niño crece no es necesario cambiar la válvula.”

La Torre indicó que el avance de esta especialidad desarrollada en el Incor de EsSalud permite que ciertas afecciones cardiacas puedan corregirse evitándose la cirugía, sin necesidad de grandes cortes y –lo más importante– con una pronta recuperación que puede permitirle al paciente abandonar el hospital, incluso al día siguiente de la intervención.

Destacó que otro de los beneficios de esta avanzada técnica quirúrgica es que tarda tan sólo una hora y se puede intervenir al paciente desde los primeros días de nacimiento, evitando que el niño padezca de problemas cardiacos por mucho tiempo previo a la operación, como ocurría anteriormente.

La Torre subrayó que, al no ser necesaria la apertura del tórax, se evita que los pequeños sufran los dolores habituales de una cirugía con cortes y, finalmente, su reincorporación a las actividades normales es casi inmediata.

“Gracias a Dios, la mayoría de cardiopatías que tratamos mediante esta técnica es de solución definitiva.”

Por su parte, el jefe del departamento de cardiopediatría del Incor, doctor Manuel Adrianzén, refirió que estos 35 pequeños pacientes fueron intervenidos en un plazo récord de dos semanas, lográndose con ello disminuir considerablemente la lista de espera en el Incor.

Subrayó que esta técnica ha permitido incrementar en un 55 por ciento la programación e intervención de los pequeños pacientes.

Refirió que los costos de cada intervención oscilan entre 11 mil y 21 mil 300 nuevos soles, los cuales son asumidos plenamente por EsSalud en beneficio de los asegurados.

Felicidad infantil
Los menores José Magallanes Huamán (3), Axel Chanamé Morán, Jenny Panduro (10), y Renzo Valentín Morán (de apenas once meses de nacido) expresaron con sus gráciles gestos y sus movimientos juguetones que luego de la intervención médica han recobrado la alegría de vivir.
Todos estos casos tuvieron cardiopatía congénita, que les impedía realizar sus actividades y pasatiempos favoritos, y según cada caso se fue determinando si era estrictamente necesario llevar a cabo una cirugía convencional de tórax abierto o si existía la oportunidad de apelar a la cardiología intervencionista.

“Felizmente, en todos estos casos se pudo desarrollar esta técnica con resultados exitosos y ahora nuestros hijos se sienten bien, eso se nota en sus rostros, en su comportamiento, y tenemos la confianza en que de ahora en adelante podrán desenvolverse normalmente, y, como cualquier otra persona, llegar a ser lo que ellos deseen”, manifestaron los aliviados padres de los menores.

Por su parte, la felicidad que embarga a Jenny Panduro –quien ahora sueña con ser una gran voleibolista representante de su natal Iquitos– o a Axel –quien piensa en ser médico cirujano– es una constante que los convierte no sólo en niños como cualquier otro de su edad, sino en ejemplos vivos de esperanza en un mejor porvenir, gracias al conocimiento y la gran capacidad de los médicos especialistas peruanos, que dejan en alto el nombre del Perú. ANDINA

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