martes, 7 de abril de 2009

Mal dormir = mal vivir

Los adultos con problemas crónicos para dormir podrían tener más tendencias suicidas, afirma una investigación.
El estudio descubrió que entre más alteraciones de sueño sufra una persona, más probabilidades de concebir pensamientos de quitarse la vida tendrá.

La investigación -presentada durante el Congreso de la Asociación Psiquiátrica Mundial, en Florencia, Italia- advierte a los médicos que estén alerta si un paciente informa sobre problemas para dormir, incluso si no tiene un historial de trastornos de salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que unas 877.000 personas se suicidan en el mundo cada año.

Y por cada suicidio, hay unos 40 intentos que fracasan.

En el pasado los científicos han vinculado los problemas de sueño con un aumento en el riesgo de la conducta suicida en personas con trastornos psiquiátricos y en adolescentes.

Pero hasta ahora no es claro si esta asociación puede aplicarse también en la población general.

Tipos de problemas
El equipo de investigadores de la Universidad de Michigan, Estados unidos, analizó durante un año la relación entre los problemas de sueño y la conducta suicida en 5.693 estadounidenses.

Durante esos meses, el 2,6% de los participantes tuvo pensamientos suicidas y el 0,5% llevó a cabo un intento de quitarse la vida.

Los científicos analizaron tres tipos de problemas de sueño: dificultad para dormirse, dificultad para mantenerse dormido y despertar al menos dos horas antes de lo deseado.

Los científicos tomaron en cuenta factores como abuso de sustancias, depresión, trastornos de ansiedad, enfermedades físicas y otros factores sociales como estatus matrimonial y financiero.

La gente con dos o más síntomas de insomnio, dicen los autores, mostraron 2,6 veces más probabilidades de haber llevado a cabo un intento suicida que aquéllos que dormían sin dificultades.

La tendencia más fuertemente relacionada a la conducta suicida fue despertar antes de lo deseado.

Según el doctor Marcin Wojnar, quien dirigió el estudio, "la presencia de problemas de sueño debe alertar a los médicos para que vigilen a esos pacientes por un mayor riesgo de suicidio, incluso si no tienen un trastorno psiquiátrico".

"Nuestro estudio también sugiere la posibilidad de que al analizar los problemas de sueño se podría reducir el riesgo de conductas suicidas", agrega.

Psique atribulada
El científico afirma que los trastornos de sueño y los pensamientos suicidas podrían ser la manifestación de una psique atribulada.

Pero también explica que podría haber un vínculo fisiológico subyacente entre ambos factores que hasta ahora se desconoce.

Durante esos meses, el 2,6% de los participantes tuvo pensamientos suicidas y el 0,5% llevó a cabo un intento de quitarse la vida.

Los científicos analizaron tres tipos de problemas de sueño: dificultad para dormirse, dificultad para mantenerse dormido y despertar al menos dos horas antes de lo deseado.

Los científicos tomaron en cuenta factores como abuso de sustancias, depresión, trastornos de ansiedad, enfermedades físicas y otros factores sociales como estatus matrimonial y financiero.

La gente con dos o más síntomas de insomnio, dicen los autores, mostraron 2,6 veces más probabilidades de haber llevado a cabo un intento suicida que aquéllos que dormían sin dificultades.

La tendencia más fuertemente relacionada a la conducta suicida fue despertar antes de lo deseado.

Según el doctor Marcin Wojnar, quien dirigió el estudio, "la presencia de problemas de sueño debe alertar a los médicos para que vigilen a esos pacientes por un mayor riesgo de suicidio, incluso si no tienen un trastorno psiquiátrico".

"Nuestro estudio también sugiere la posibilidad de que al analizar los problemas de sueño se podría reducir el riesgo de conductas suicidas", agrega.
BBC MUNDO

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