lunes, 15 de marzo de 2010

Elaboran en Perú medicinas para tratar malaria y males cardiovasculares con veneno de serpientes y arañas

Por Gustavo Muñoz
Expertos peruanos del Instituto Nacional de Salud (INS) vienen trabajando en la elaboración de medicinas para el tratamiento de la malaria y de enfermedades cardiovasculares utilizando como elemento base el veneno de serpientes y de las arañas.
Según informó a la agencia de noticias Andina el sub jefe de dicha institución, el infectólogo César Cabezas, la investigación de las propiedades benéficas de los venenos de estos animales se realiza con el apoyo de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Los estudios y las pruebas se desarrollan en los laboratorios del Centro de Producción de Biológicos del INS, institución dependiente del Ministerio de Salud, ubicada en Chorrillos, donde se crían arañas venenosas, serpientes y zancudos del dengue y de la malaria.

La malaria -que se transmite por la picadura del mosquito Anófeles que ya ha sido contagiado con la enfermedad- ocurre generalmente en las zonas tropicales del Perú, como la costa norte y la selva. El ciclo de reproducción del zancudo se incrementa durante el verano, debido al calor.

Entre los síntomas de esta enfermedad se encuentran los escalofríos, la fiebre, dolor de cabeza y decaimiento del cuerpo. En el peor de los casos puede producir la muerte.

Cabezas detalló que en el INS los científicos extraen en el laboratorio las toxinas de los venenos de las arañas, sobre todo de la letal loxósceles laeta (araña casera), y de algunas serpientes para poder desarrollar sustancias que tengan las propiedades opuestas de tales toxinas.

Actualmente, precisó, se ha descubierto que algunos venenos tienen propiedades antibióticas, lo que eventualmente podría producir medicinas antibióticas y antimaláricas. En un máximo de cinco años se tendrán listos estos fármacos.

Cada cinco o diez años se renuevan medicinas

Cabezas aseveró que los medicamentos para tratar la malaria deben ser reemplazados cada cinco o diez años –dependiendo de su potencia-, debido a que los virus que producen esta enfermedad (plasmodium falciparium y plasmodium vivax), con el tiempo, se vuelven resistentes frente a los fármacos.

“Es necesario tener varias alternativas en medicinas para la malaria y el veneno de las serpientes nos da esa oportunidad. Esto no es un negocio para las empresas transnacionales, sino que el Estado se encarga de realizar estas mismas investigaciones”, indicó.

En el INS también se prevé desarrollar fármacos contra la trombosis (obstrucción de las arterias), enfermedades crónicas y cardiovasculares (obstrucciones en arterias coronarias o del corazón), ruptura de glóbulos rojos (producida por el veneno de la araña casera), entre otros.

“Hay una molécula del veneno de algunas serpientes que produce una baja a la presión arterial y eso lleva al shock de la persona. Entonces, hay estudios que han sacado esa fracción que produce la hipertensión arterial y ya se han elaborado medicamentos contra ella”, manifestó Cabezas.

Los medicamentos anti-hipertensivos hechos a base de ponzoña de serpientes son más efectivos que los usados comúnmente, agregó.

Asimismo, el infectólogo señaló que la existencia de estos venenos naturales permite reducir 30 años de investigación a menos de cinco años.

“Es como si uno quiere hacer un medicamento nuevo desde una idea. Puede tomar hasta 30 años hacer la molécula. Pero la naturaleza nos brinda una estructura hecha y lo que hace el humano es buscar qué propiedades tiene cada fracción. Eso nos ahorra 20 años de estudio y con la tecnología la producimos masivamente”.

En cuanto a los precios, el subjefe del INS afirmó que si el Estado se encarga de producir estos medicamentos, los precios serán asequibles para la población; pero si lo hace una entidad privada, ellos decidirán los precios debido a que poseen la patente.

Estos medicamentos serán suministrados vía oral; sin embargo, cuando el paciente esté muy grave, será a través de ampollas.

El suero liofilizado

El doctor Cabezas manifestó que también se viene desarrollando el suero liofilizado, que contrarresta los efectos del veneno en los casos de mordedura de serpientes Bothrops, que habitan sobre todo en las periferias de la ciudad de Lima y en otras regiones del país.

La presentación en polvo del suero liofilizado, explicó, permite que no se afecte ante los cambios de temperatura, por lo tanto no necesita refrigeración y se mantiene activo hasta por 5 años. Se recomienda mantenerlo a la sombra.

Únicamente se requiere que en el momento del uso se mezcle con su respectivo disolvente antes de ser inyectado.

Agregó que el hecho de no requerir refrigeración para su conservación, hace que este producto sea asequible y que pueda ser enviado y conservado en cualquier región, especialmente en las zonas rurales.

La susceptibilidad frente a insecticidas

En el infectario de Chorrillos también se estudian los efectos que producen los insecticidas en los zancudos del dengue y de la malaria.

Cabezas señaló que los estudios se centran en analizar los cuatro grandes grupos de insecticidas que se venden en el mercado: los carbamatos, los órganos fosforados, los clorados y los piretroides, cada uno con diferentes subgrupos.

Algunos de estos insecticidas alteran los mecanismos enzimáticos de los insectos (esenciales para la vida), matándolos; mientras que otros producen trastornos en sus sistemas nerviosos inmovilizándolos y luego erradicándolos.

Sin embargo, el especialista explicó que en muchas ocasiones, estos zancudos sufren mutaciones genéticas para contrarrestar los efectos de los insecticidas; por tal motivo, resulta necesario cambiar los componentes químicos de los mismos cada 2 o 4 años. Fuente: ANDINA

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