miércoles, 17 de noviembre de 2010

Prueban vacuna contra la malaria

Las primeras pruebas clínicas de la vacuna contra la cepa más difundida de la malaria, Palsmodium vivax, se está llevando a cabo en el Insitituto de Investigación del Ejército Walter Reed (WRAIR, por sus siglas en inglés), cerca de Washington D.C., en EE.UU.

La BBC conversó con los que lideran este proyecto, así como con quienes se someten a ser infectados por picaduras de mosquitos en aras de la investigación.

El médico de campaña Joseph Civitello reconoce que quedar deliberadamente infectado con malaria -una de las enfermedades más mortales del mundo- es "difinitivamente una locura".

Pero sin voluntarios como él, sería casi imposible poner a prueba la nueva vacuna con la que se pretende proteger a los militares en ultramar y evitar los aproximadamente 300 millones de casos de malaria que ocurren todos los años.

El primer sargento Civitello toma parte en las primeras pruebas clínicas del mundo contra la Plasmodium vivax -la cepa más difundida de la malaria.

No es tan mortal como la Plasmodium flaciparum, que es endémica en África y cobra la vida de millones de personas, pero puede resurgir años después de la infección y dejar a sus víctimas extremadamente enfermas.

"Es curioso porque me sometí a esto sabiendo que me iba a enfermar", explica el sargento.

"Afortunadamente estoy en una habitación de hotel rodeado de doctores y enfermeras y no afuera en alguna selva".

Al contrario de los otros voluntarios en este excepcional experimento, Civitello no recibió la vacuna que se está poniendo a prueba.

Pruebas a humanos

Él es parte de un pequeño grupo de control -una medida humana- requerida por los doctores para confirmar que todos los participantes del estudio han sido infectados.

Y, tal como se predijo, unos diez días después de ser picado por los mosquitos en el laboratorio, registró todos los síntomas de malaria.

"Empezó con un dolor de cabeza, después un malestar general durante todo el día. Me dolían los ojos y estaba muy sensible al frío y al calor. También la piel la tenía sensible y sufría de escalofríos la noche entera. Era como una gripe muy intensa", relató Civitello.

A otros 27 voluntarios del estudio se les aplicaron varias dosis de la vacuna durante varios meses antes de la infección.

Esta fue desarrollada por científicos del WRAIR y consiste en una proteína que estimula el sistema inmune y dispara las defensas naturales contra la enfermedad.

Después, a principios de noviembre, fueron picados por mosquitos importados desde Tailandia e infectados con la malaria Plasmodium vivax.

Una pequeña caja conteniendo los insectos fue colocada sobre sus brazos durante varios minutos y repetidamente hasta que cada uno recibió cinco picaduras para asegurarse de la infección.

"Lo que hace que este proceso sea único es que no sabemos si la vacuna sirve hasta que sea expuesta al patógeno -en esta caso la malaria. Y la malaria sólo puede ser trasmitida por la picadura de un mosquito", comentó el coronel Christian Ockenhouse, director del Programa de Investigación de la Vacuna de la Malaria del WRAIR.

Añade que: "Lo que hacemos aquí juega un papel crítico y fundamental en la lucha contra la malaria. Sin este modelo de someter el cuerpo humano a la malaria, no seríamos capaces de desarrollar y definir si una vacuna sirve o no".

"Cuesta millones de dólares poner a prueba una vacuna y si podemos asegurarnos de eliminar las que no sirven y continuar con más pruebas a las que prometen algo, ahorraremos millones de dólares".

Las vacunas contra la malaria no han podido desarrollarse debido a la capacidad del parásito de evolucionar y adaptarse rápidamente al organismo anfitrión.

Movimiento internacional

La Fundación Gates ha invertido US$1.400 millones en la lucha contra la enfermedad y en una campaña global que ivolucra a muchas organizaciones, desde el WRAIR hasta las grandes empresas farmacéuticas, como GlaxoSmithKline.

La fuerza armada de Estados Unidos ha estado a la vanguardia del desarrollo de vacunas desde la Guerra Civil de ese país por la capacidad de la malaria de entorpecer operativos si los soldados se enferman. La cepa Plasmodium vivax es un problema particular de las tropas que sirven en Afganistán.

Por el momento, la única otra manera de evitar la infección es protegiéndose de las picaduras por medio de mosquiteros o insecticidas.

Una prueba de la vacuna contra la malaria Plasmodium flaciparum, que involucra 16.000 menores en África, estará completándose el año entrante.

Los voluntarios de las primeras pruebas de la vacuna Plasmodium vivax reciben varios miles de dólares en compensación.

Dicen que el dinero es un incentivo apara tomar parte, pero la mayoría lo hace porque quieren ayudar a avanzar la ciencia de la medicina.

"Mi padre era médico y siempre supe que para lograr avances se necesita la participación humana", dijo Mengee Shan, un voluntario del grupo de control.

"Como estudiante de ciencias, sentí que hubiera tenido que reformular mi carrera si no me dedicaba a hacer algo como esto, sobre todo si voy a estar pidiendo a otros que participen en mis proyectos médicos".

Renee Kruger, una madre soltera de Maryland, manifestó que el dinero le ayudará a pagar los gastos de navidad, pero siente que está haciendo algo que vale la pena.

"Algunas personas pueden tener miedo de hacer algo así, pero cada medicamento tiene que ser probado con humanos, así que por eso lo hago".

Doce días después de ser picada, no registra señal alguna de la infección, aunque otros que recibieron la vacuna están registrando positivo para malaria.

A la espera de los resultados

Los científicos afirman que tomará una semana más antes de que puedan determinar la extensión del éxito o fracaso de la prueba.

Puede que la vacuna haya ofrecido protección limitada a algunos de los voluntarios o que haya sido completamente efectiva en otros.

En todo caso, los resultados servirán para desarrollar mejores vacunas en el futuro.

"Generalmente toma entre 15 y 20 años para desarrollar un nuevo medicamento o vacuna antes de que salga al mercado", explica el coronel Ockenhouse.

"Pero el mundo no tiene 15 o 20 años para esperar otra vacuna contra la malaria -así que cualquier cosa que podamos hacer para progresar rápidamente en este proceso es muy importante".

Entretanto, los voluntarios se están quedando en un hotel en Maryland, donde pueden ser observados las 24 horas del día.

Algunas de las habitaciones han sido transformadas en una clínica y un laboratorio, para que las muestras de sangre puedan ser examinadas inmediatamente para cualquier señal de malaria.

Si los voluntarios caen víctimas de la enfermedad, son tratados al instante con medicamentos para asegurar que no sufran consecuencias duraderas de la prueba. Fuente: BBC Ciencia

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