sábado, 16 de junio de 2012

Leche materna de indígenas bolivianas: ¿De mejor calidad?


Las mujeres en Estados Unidos tienen leche de calidad muy pobre. Esa es la conclusión a la que llegaron antropólogos de la Universidad de California e investigadores de la Universidad de Pittsburgh que compararon muestras con las de mujeres de la etnia tsimane en Bolivia y encontraron estas últimas muchísimo más altas en ácidos grasos Omega-3.

El estudio no sólo examinó el contenido de ácidos grasos en la leche materna y dieta de las mujeres sino las costumbres de amamantamiento en ambos lugares y los correlacionó con el desarrollo del cerebro infantil.

Los ácidos grasos Omega-3, en particular el ácido docosahexaenoico (ADH), son considerados fundamentales durante el desarrollo fetal del cerebro y hasta los dos años y medio de vida de los niños. Las deficiencias de este elemento en la dieta del menor pueden resultar en severos retrasos cognitivos y visuales y repercutir también en la salud general de los adultos.
Reina de las grasas

El cerebro está básicamente compuesto de grasa y cualquier organismo que tenga un cerebro tan grande como el humano (siete veces más grande que cualquier mamífero del mismo tamaño) tiene que proveer el material para mantener este órgano.

El codirector de la investigación, doctor Steven Gaulin, profesor de antropología de la Universidad de California en Santa Barbara (UCSB), resaltó la importancia de los ácidos grasos Omega-3, especialmente el ADH que constituye 10% del cerebro.

"El ADH es la reina de las grasas", afirmó a BBC Mundo. Es crucial en el desarrollo del cerebro y su funcionamiento, dijo, contribuyendo a la eficiente transmisión eléctrica de las neuronas. "Un cerebro sin ADH casi ni vale la pena".

Como los cerebros del feto y de los niños en sus primeros años crecen a un ritmo muy rápido, las madres tienen que tener esas sustancias en sus reservas grasas para transferirlas a sus criaturas durante la lactancia.

Melanie Martin, que prepara su tesis de doctorado de antropología de UCSB en base a un proyecto con la cultura tsimane de la amazonia boliviana, tomó muestras de leche materna para analizar el contenido de ácidos grasos.

El resultado fueron altos niveles de ADH, colocando a las tsimane por encima del 95% de la población mundial y sólo debajo de culturas como la inuit, de la zona ártica, la japonesa y algunas comunidades caribeñas.

"El ADH se encuentra en el pescado y las poblaciones que más lo consumen tienen más ácidos Omega-3 en sus dietas y leche materna", expresó Martin.

En contraste, las muestras de leche materna tomadas de un grupo de mujeres en Estados Unidos indicaron niveles muy bajos de esta grasa fundamental, colocando al país cerca del fondo de la tabla de contenido de ADH, un resultado que también se repite en países industrializados de Europa Occidental.
"Gemelo malvado"

Lo curioso es que mientras las tsimane sí consumen pescado lo hacen sólo por temporada, cuando los ríos están bajos y la pesca es fácil pero, como es de agua dulce, contiene menos ADH que el pescado de mar.

La razón del alto nivel de ADH en el organismo de las tsimane, señaló Melanie Martin, está en lo que no comen.

"Ellas no consumen alimentos procesados que son altos en ácido linoléico u Omega-6", comentó a la BBC. "Pero la dieta estadounidense y occidental tiene altas concentraciones de ácido linoléico presente en el maíz y soja, los aceites derivados de éstos, y las comidas procesadas".

El ácido linoléico (AL) u Omega-6 es considerado el "gemelo malvado" del ácido docosahexaenoico. "Altos niveles de Omega-6 interfieren en la síntesis de los ácidos grasos. La presencia de AL acapara las enzimas que contribuyen a esa síntesis e inhibe la asimilación de ADH en el organismo", explicó.

El doctor Steven Gaulin estudia la correlación entre el bajo contenido de ADH en la leche materna y el desempeño de niños en exámenes cognitivos estandarizados en 25 países de todo el mundo. Estados Unidos figura entre los peores.

"Estamos cosechando lo que sembramos", afirmó el doctor Gaulin. "Nuestros niños están operando con deficiencia, no solo porque la leche materna es de baja calidad sino porque no es suficiente".

Esta última observación del antropólogo está relacionada al breve tiempo que las madres estadounidenses amamantan a sus hijos, solo hasta los primeros seis meses en promedio, mientras que las mujeres tsimane ofrecen el pecho a sus criaturas permanentemente hasta por lo menos los dos años y medio y no hay tabú en que se haga en público.

Maíz y soja

Es un problema de magnitud social, cultural, comercial, económica y política, aseguró Gaulin. Entre estos factores mencionó que el destete prematuro en EE.UU. sucede porque en dicha sociedad las mujeres están más tiempo por fuera del hogar y es complicado y aún tabú amamantar en público. También buscan regresar rápido al trabajo para mejorar los ingresos de la familia.

Desde un punto de vista comercial, "los fabricantes de leche en polvo aplican presión para destetar a los niños" y la industria de alimentos procesados extraen los ácidos grasos Omega-3 -que se degradan muy rápidamente- para prolongar la vigencia de sus comidas en la estantería de las tiendas.

Lo más significativo, sin embargo, es que dos de los principales productos alimenticios de EE.UU. son el maíz y la soja cuyas grasas primordiales son Omega-6, destacó Gaulin.

"No sólo estamos comiendo muchos de estos granos y cocinando con sus aceites, son también el alimento básico de los animales", declaró. "Así que altas concentraciones de Omega-6 están en nuestra carne, huevos, leche y quesos".

La situación se complica aún más por la política alimentaria del gobierno, agrega el profesor de UCSB, que subsidia a los agricultores de maíz y soja, bajando los precios de estos productos y haciéndolos más asequibles.

"¿Quién hubiera pensado que es saludable comer sólo dos cosas? pero eso es lo que estamos haciendo", manifestó. "Hay posibilidad de retirar paulatinamente el contenido de Omega-6 en nuestra dieta pero se requiere voluntad política".

Entretanto, la dieta de los tsimane no aparentaría ser muy saludable según algunos estándares. "Son altos en almidones, arroz, mandioca, plátanos", indica Melanie Martin, "pero las tradiciones ancestrales de su dieta y de amamantamiento le provee más ADH para los niños".

No obstante, la etnia boliviana es víctima de parasitismo y luchar contra esta condición requiere muchos recursos calóricos. El doctor Gaulin afirma que mientras la presencia de altos niveles de ADH es positiva, la cantidad de parásitos en un organismo también influye en el desarrollo cognitivo. Fuente: BBC Salud

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