sábado, 4 de agosto de 2012

Ruidos fuertes afectan la memoria, según reveló un estudio con roedores


A través de un experimento que utilizó ratones de entre 15 y 30 días (edad equivalente a entre 6 y 22 años humanos), científicos de Argentina comprobaron que los ruidos fuertes afectan la memoria y los mecanismos de defensa de animales en desarrollo.

Laura Guelman, coordinadora del proyecto e investigadora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (Cefybo), explicó en declaraciones a BBC Mundo, que se usaron ratas porque su sistema nervioso es parecido al de los humanos.

Los animales fueron expuestos a ruidos con intensidades de entre 95 y 97 decibeles, más altos que lo considerado como un nivel seguro (70-80 dB), pero menor a la intensidad que presenta un concierto de música (110).

DAÑOS EN EL CEREBRO
El resultado del estudio, publicado por la revista Brain Research, arrojó que las ratas sufrieron daño celular en el cerebro. Las alteraciones se produjeron en la zona del hipocampo, una región asociada a la memoria y los procesos de aprendizaje.

“Esto sugiere que lo mismo podría ocurrir en humanos en etapa de desarrollo, aunque será difícil de comprobar debido a que no podemos exponer a niños a este tipo de experimentos”, explicó la científica.

DÉFICIT DE ATENCIÓN
Ya se sabía que los sonidos fuertes pueden causar alteraciones auditivas, cardiovasculares y endocrinológicas (además de stress e irritabilidad), pero Guelman afirmó que es la primera vez que se detectan cambios morfológicos en el cerebro.

“Se podría lanzar la hipótesis que los niveles de ruido a los cuales se exponen los chicos en las discotecas o escuchando música fuerte por auriculares podría llevar a déficits en la memoria y atención a largo plazo”, advirtió María Zorrilla Zubilete, docente e investigadora de la Facultad de Medicina de la UBA

CONCLUSIONES APRESURADAS
Guelman advirtió también, que aunque implica un panorama preocupante, no se deben sacar conjeturas apresuradas. “No sabemos si el daño se genera directamente por las vibraciones del ruido o si el sonido activa neurotransmisores que provocan el problema”, especificó Guelman.

Los expertos señalaron que una vez que hayan entendido el mecanismo, esperan poder desarrollar drogas para prevenir estas lesiones. Mientras tanto, consideraron que esta información debe servir como una alarma para evitar la exposición de menores a ruidos fuertes. Fuente: El Comercio 

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