martes, 27 de mayo de 2014

Discurso de la Primera Dama como líder en prevención del cáncer en América del Sur

A continuación difundimos el discurso de la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia Alarcón, al ser designada hoy en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil) líder y movilizadora social en la prevención y el control del cáncer en América del Sur. 

"Es un gran honor para mí estar hoy con ustedes y recibir esta designación como líder y movilizadora social para las acciones de prevención y control del cáncer en la región. Por ello agradezco a la Red de Institutos Nacionales de Cáncer de Unasur, a la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y a los ministros de Salud de Unasur por haberme confiado esta responsabilidad.

Al aceptar este compromiso me sumo, por un lado, a los esfuerzos del personal de salud que, en nuestra región, trabaja día a día para lograr el control del cáncer. 

Y por otro lado, me uno activamente a los pacientes con cáncer y a sus familias, para ser vocera de sus necesidades y una aliada para todos aquellos que deseamos construir un continente libre de cáncer avanzado. 

El propósito fundamental es salvar vidas al detectarlo cuando está en silencio. Esto, sin duda, requiere desde nuestros Estados de políticas públicas que se expresen en una verdadera protección integral, destinada en forma intangible a la lucha contra el cáncer.  

Pero requiere también un trabajo reforzado en el campo de la sensibilización e insistir sin cansancio en la promoción de estilos de vida saludables, en los beneficios de la actividad física y de una alimentación nutritiva y sana.

¿Por qué es importante insistir en la sensibilización, la promoción y la información?
Porque las cifras de la región nos muestran que el cáncer se detecta cuando ya está avanzado y esto impide lograr el objetivo de salvar vidas. 
Porque el trabajo de sensibilización ayuda a construir una cultura de prevención, necesaria para incrementar el diagnóstico temprano. 
Porque es necesario llegar antes y a tiempo, no solo para salvar vidas, sino para librar a las familias de una situación de catástrofe que las empobrece y que, adicionalmente, exige a nuestros países mayores recursos humanos y financieros para atender casos en etapas avanzadas. 
Tenemos que reforzar la sensibilización porque los factores de riesgo del cáncer se incrementan mientras más nos alejamos de estilos de vida saludables, de una alimentación sana, de la actividad física y de la información pertinente y oportuna. 

Según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer es la segunda causa de mortalidad en los países de las Américas. En coherencia, en nuestra región es una prioridad creciente desarrollar y sostener políticas públicas integrales para la atención y prevención del cáncer.  

Algunos países como Brasil y México han ampliado y mejorado la calidad de los servicios de tamizaje, diagnóstico y tratamiento para los tipos de cáncer más comunes en sus naciones. Y los seguros integrales han tenido un enorme impacto al eliminar la barrera económica de acceso a los servicios oncológicos.

Por su parte, Cuba tiene una plataforma de atención primaria de la salud que permite la detección temprana del cáncer, a través del modelo de medicina familiar y comunitaria.

En Perú, en el marco de la Reforma en Salud, el presidente Ollanta Humala puso en marcha el Plan Esperanza, una política pública que permite articular y movilizar el conjunto de intervenciones que van desde la promoción, la prevención y detección temprana, hasta el tratamiento integral del paciente. 

El presupuesto para la atención integral oncológica se ha quintuplicado pasando de 40 millones de dólares a 200 millones, aproximadamente, y se ha incrementado del 2009 al 2013 de 17 a 64 por ciento la proporción de pacientes oncológicos atendidos con el Seguro Integral de Salud.  

Ello ha significado una disminución del gasto de bolsillo de 58 por ciento en el 2009 al 8.2 por ciento en el 2013. Así, se han reducido los efectos de catástrofe económica que produce esta enfermedad, especialmente en la población en situación de pobreza y pobreza extrema. 

Señoras y señores

La esperanza para las nuevas generaciones significa la construcción de una cultura de prevención que permita evitar enfermedades crónicas, como el cáncer, mediante un cambio de conducta hacia estilos de vida saludables. 

Todos podemos participar en la tarea de lograr una región libre de cáncer avanzado: 

Las autoridades y los gobiernos: asegurando las políticas y los recursos que den sostenibilidad a una acción decidida para proteger y brindar atención integral a la población, superando las barreras de acceso geográficas, económicas y culturales. 

La cooperación internacional: desarrollando las capacidades para mejorar el control del cáncer y fortalecer el rol de instituciones y redes especializadas, así como el intercambio entre naciones, en un contexto colaborativo de salud global.

Las organizaciones sociales y la comunidad: desarrollando acciones de movilización y vigilancia orientadas a reducir los factores de riesgo que surgen del entorno, como el humo, la contaminación, la radiación, los gases tóxicos, etc.   

El personal de salud: atendiendo con calidez, calidad, oportunidad y humanidad; considerando los contextos culturales y étnicos; teniendo siempre presente que el objetivo es acercarnos a los pacientes y a la comunidad para que cuiden y protejan su salud.

Las familias: adoptando estilos de vida saludables, una dieta balanceada y nutritiva; la práctica permanente de actividad física; animándose mutuamente para reducir factores de riesgo como el consumo de tabaco y de alcohol; reducir el sobrepeso y la obesidad. La familia es un espacio importantísimo para compartir información, conocer la enfermedad y aprender a prevenirla participando en acciones de detección precoz.

Los empresarios también pueden contribuir a reducir los factores de riesgo desarrollando una oferta de productos con estándares adecuados para una vida sana, saludable y asequible en costos a toda la población. El mejor sello que puede tener la marca de un producto es la salud.

En este punto, quiero hacer un reconocimiento merecido al papel protagónico que cumple la RINC en la prevención y control del cáncer en Latinoamérica y a nivel global, trabajando intensamente en la transferencia e intercambio de conocimientos científicos y en el desarrollo e implementación de procedimientos tecnológicos altamente especializados.

Finalmente, quiero expresar a la comunidad sudamericana que acepto con decisión la responsabilidad que hoy me han asignado y manifiesto mi profundo compromiso de trabajar por una región libre de cáncer avanzado. En todos los esfuerzos que esta tarea implique, tengan la certeza de que contarán con mi energía y mi activa participación para contagiar el entusiasmo por una cultura saludable de cuidado y prevención.

En la región tenemos los conocimientos, la experiencia, la tecnología, el personal adecuado y la voluntad política para avanzar en la reducción del cáncer avanzado.

Podemos cambiar el dolor por la esperanza. Los pueblos de América Latina ya hemos empezado a construir un continente sano y saludable". Muchas gracias. Fuente: ANDINA 

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