domingo, 25 de mayo de 2014

Hay tres donantes de órganos por cada millón de peruanos

POR: MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ / EL COMERCIO
En febrero del 2013, Ángel, un adolescente de 14 años, murió a causa de un aneurisma cerebral. En medio del dolor por la pérdida, sus padres autorizaron la donación de los órganos de su hijo. Aquella noche el joven habría de convertirse en un héroe. Y fue la generosidad de su familia la que permitió a los médicos salvar 12 vidas.

Pero el de Ángel es un caso aislado en nuestro país, que tiene la segunda tasa más baja de donantes en Sudamérica. Según la Organización Nacional de Donación y Trasplantes (ONDT), solo tres personas por cada millón de peruanos donó sus órganos en el 2013.

En promedio menos de 100 personas se convirtieron en donantes efectivos y solo ellas hicieron posible que se realizaran 514 trasplantes el año pasado. Una cifra insuficiente que no llega a cubrir ni siquiera el 10% de lo que en realidad se necesita.

Se estima que cada día dos personas mueren en el Perú esperando, en medio de la esperanza y la resignación, un trasplante de órgano. Pacientes que aguardan en esa lista de más 8.000 nombres que necesitan con urgencia un acto de generosidad que les salve la vida.

Según el Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplantes, el Perú solo supera a Bolivia en tasa de donaciones y está lejos de países como Uruguay (16 donantes por millón), Argentina (15 por millón) y más lejos aún que los países de Europa. El ránking lo encabeza España, con 35 donantes por millón.

“No es un tema de falta de solidaridad, sino de información. Las personas deben saber que sus órganos pueden salvar vidas”, reconoce César Flower, director ejecutivo de la ONDT.

Una encuesta del Ministerio de Salud reveló que el 70% de la población está a favor de la donación, pero cuando se le preguntó si la autorizaría en un familiar fallecido, el apoyo se redujo al 30 %. Por último, solo el 13% le dijo sí a la donación en su DNI.

La ONDT señala que en el padrón del Reniec aproximadamente 2 millones de peruanos dieron su consentimiento. El problema es que esta voluntad no se respeta.

Según datos de Essalud, la institución que más trasplantes realiza, en el 2013 hubo 389 potenciales donantes (personas con muerte encefálica y que habían dado su conformidad en el DNI), pero solo 73 de ellos fueron donantes efectivos. El 56% (218 personas) no pudo hacer respetar su voluntad por la negativa de los familiares, quienes tienen la decisión final.

En Argentina, el país con una de las mayores tasas de donantes en Sudamérica, existe la figura del donante presunto. Aquí toda persona mayor de 18 años pasa a ser donante de órganos tras su muerte, salvo que haya manifestado su oposición.

El parlamentario Carlos Bruce presentó un proyecto de ley planteando una figura similar a la argentina en nuestro país.

Una persona con muerte cerebral puede salvar hasta 15 vidas, donando órganos y tejidos. El doctor Carlos Carvallo, gerente de Procura y Trasplante de Essalud, señala que el órgano que más se requiere es el riñón. “Solo en el Seguro Social tenemos 10.000 personas que están en diálisis. Estimamos que la mitad de ellos podría calificar para un trasplante”, dice.

En esta lista hay pacientes de todo tipo y condición económica: ancianos, adultos y también recién nacidos. Bebes como Thiago, que a sus seis meses de vida padece de cirrosis y cuya única forma de salvarlo es con un trasplante de hígado.  Depende de un acto solidario y  sus padres se abrazan a esa esperanza, a ese donante anónimo que con su muerte entregará vida.

"LA GENEROSIDAD DE UN ÁNGEL ME DEVOLVIÓ LA VIDA"

El 14 de febrero del 2013 Daniela Mota recibió el mejor regalo de su vida: el corazón que tanto esperaba. Dos años antes la habían desahuciado luego de superar en dos oportunidades una agresiva leucemia linfática aguda.

Producto de las fuertes quimioterapias, el corazón de Daniela quedó seriamente dañado. “Le dijeron a mi mamá: ‘Señora, llévela dos meses a su casa y espere’. La única solución era trasplantarme un corazón”.

Los médicos le explicaron que luego del trasplante ella debía tomar inmunosupresores de por vida para que su cuerpo no rechazara el órgano que iba a recibir. Pero los inmunosupresores le iban a bajar las defensas y corría el riesgo de que la leucemia reapareciera.

Conectada a múltiples aparatos y con apenas 37 kilos, Daniela superó dos paros cardíacos y en uno de ellos su corazón dejó de latir por 45 minutos. Finalmente, un mes después el corazón llegó. Le gustaría conocer a la familia de ese adolescente que le brindó esa segunda oportunidad. Quisiera agradecerles por su infinita generosidad, pero por protocolo un donante y un receptor no pueden conocerse. “Solo sé que la generosidad de un ángel me devolvió la vida”, dice.

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